«Y entonces el Califa le dijo a Scherezada: "Cuéntame una película que me ayude a pasar la noche"».

Juno (2008) es la segunda película de Jason Reitman. La primera fue la sátira anti consumista Thank you for smoking (2005), sobre un vocero tabacalero (Aaron Eckhart) que instaba a la gente a fumar y defendía con argumentos bizarros pero contundentes el consumo del cigarrillo.

Juno, bautizada en nuestro medio con el obvio título de Embarazada por accidente (pero es el de la televisión pagada que la exhibe como Juno: Crecer, correr y tropezar) viene con algunos premios internacionales a cuestas (incluyendo el del Oscar al mejor guión original para Diablo Cody), a más de cientos de artículos a favor y en contra del tema del aborto.

Hay que decirlo de entrada: Juno McGuff (llamada así porque Juno es la diosa de la maternidad en la mitología romana) es una chica que tiene un embarazo no planificado y que en la antesala del aborto decide tener a su crío. Coincidencialmente se encuentra con un par de padres infértiles (Jason Bateman y Jennifer Garner) que deciden “comprarle el producto” que lleva en sus entrañas.

El filme toca en clave de comedia negra (Juno es uno de los personajes adolescentes más sarcásticos que ha dado la historia del cine gringo) el tema de la madre subrogante o si quieren una variación inteligente del vientre de alquiler (casi pongo “del arquitecto”).

La actriz canadiense Ellen Paige es el espectáculo más grande de este pequeño filme. Esta adolescente —a quien vimos previamente en Hard candy (2005) como la chica que tortura a un acosador sexual de adolesentes— realmente vale la nominación que la Academia le endosara en el año 2008. Con solo veinte años y dos filmes a cuestas ya se perfila como una de las actrices más promisorias de su promoción. Y no lo digo yo. Lo dice Roger Ebert, el pontífice de la crítica norteamericana del Chicago Sun. El personaje de Juno es una adolescente ingeniosa, de mentalidad rápida, asertiva, poco convencional, excéntrica, socarrona y con una panza muy grande.

La segunda persona responsable de la calidad de Juno (aunque debería ser la primera) es Diablo Cody (seudónimo de Brook Busey), ex stripper, ex operadora de una línea caliente (1-800-SEX). Gracias a Diablo (vaya nombrecito) tenemos un guión celestial (oscarizado) en el que el humor fluye de manera natural, primero como una teenage movie (película de adolescentes) y termina como una deformada screwball comedy (el futuro padre subrogante se enrola sentimentalmente con Juno).

Otro responsable de la frescura de este relato poco convencional de un tema tan manido es su director. Hijo de Ivan Reitman (director de Cazafantasmas, Un detective en el kínder, Gemelos, Junior y Seis días y siete noches), Jason fue un privilegiado que creció en el mundo de la producción cinematográfica. Siempre estuvo en el set de los filmes de su padre e incluso de niño apareció fugazmente en Cazafantasmas. Después de graduarse en la Universidad de Southern California como director de cine (¿de qué más se va a graduar sino de cineasta?), se lanzó a hacer cortometrajes para finalmente debutar con Thank you for smoking.

Escenas memorables: la forma en que la joven le cuenta a sus padres que va a tener un hijo. El momento en que descubre que está embarazada. Y el giro final tan súbito e imprevisto.

Es lo menos que se puede decir sobre esta pequeña película.

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