«Y entonces el Califa le dijo a Scherezada: "Cuéntame una película que me ayude a pasar la noche"».

Archivo para marzo, 2010

LA GUERRA, MADRE DE TODAS LAS DROGAS

The rush of battle is often a potent and lethal addiction, for war is a drug

Chris Hedges[1]

 

Kathryn Bigelow es una pintora formada en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de San Francisco. Ex discípula de Robert Rauschenberg, Bigelow no es una recién llegada al mundo del cine. En 1989 realizó Blue steel –estudio sobre la feminidad en un mundo hostil– donde Jamie Lee Curtis encarnaba a una mujer policía. En 1992 lanzó un filme que ya es de culto, Point of break, con Keanu Reeves y el fallecido Patrick Swayze. El primero era un policía que iba detrás de una banda de asaltantes de bancos que eran surfistas liderados por el segundo. En 1995 hizo una la visión apocalíptica del mundo con Strange days en la que Ralph Fiennes (quien tiene una fugaz aparición en The hurt locker) interpretaba a un traficante de recuerdos. Por el ritmo irregular de producción se puede decir que la intermitencia ha sido una condición en la carrera de esta mujer que estuvo casada dos años con James Cameron (1989-1991), director de Titanic y la reciente Avatar.

En el 2000 filmó The weight of water con Sean Penn y dos años después K-19, the widowmaker con Harrison Ford.

Durante la última década ha presidido el jurado de importantes festivales como el de Sundance, Venecia o la Berlinale.

Por todo esto, no es sorpresa el Óscar que le fue otorgado el domingo 7 de marzo de 2010 como mejor directora (la primera mujer en la historia del cine en recibirlo), además de los otros cinco premios de la Academia que mereció su filme en las categorías de mejor edición, mejor sonido, mejor montaje de sonido, mejor guión adaptado y mejor filme. A estos honores se suman el BAFTA de Inglaterra, el Globo de Oro, el premio del Director´s Guilde of America y de los círculos de críticos de Boston y Chicago. Estos galardones de alguna manera anunciaban que la Academia repetiría el 7 de marzo un reconocimiento que otros ya lo habían hecho meses atrás.

The hurt locker (2008) de Katheryn Bigelow no es una película más sobre desarmadores de bombas. Que nadie espere la típica escena en la que el experto se pregunta qué cable debe cortar: el rojo o el amarillo. No es Blown away (1994) con Jeff Bridges y Tommy Lee Jones. Tampoco es cualquier filme sobre Irak, aunque su guionista sea el corresponsal bélico Mark Boer, el  mismo que escribió En el valle de Elah (2007) de Paul Haggis.

El filme de Bigelow empieza con un explosivo escondido entre la basura de una calle de Bagdad. Un gran golpe de guión nos aguarda en este primer cuarto de hora. Aparece Guy Pearce, el actor australiano de Memento, interpretando al audaz experto en explosivos. El espectador espera confiado en que sabrá cómo desactivar el artefacto. El suspenso va in crescendo cuando el robot que es enviado a escrutar el basurero queda atascado entre piedras. El deber llama. El personaje de Pearce tiene que ponerse un traje especial que recuerda al de los buzos del siglo XIX. El experto avanza hacia su meta: la muerte. El mensaje es muy claro: en un filme donde muere al principio un actor de renombre cualquier cosa puede pasar. En esta primera secuencia resalta la puesta en escena del terror. A medida que avanza el personaje nosotros también nos adentramos a la Zona de Miedo, como lo titularon los distribuidores del filme en español. Al explotar el dispositivo la tierra tiembla. El aire se pone denso, pesado, irrespirable. La cámara lenta ayuda a oler un miedo que va en aumento. Se puede sentir cómo las ondas se expanden.

La escuadra anti bombas ha perdido a su mejor elemento. En su lugar llega el sargento William James (Jeremy Renner), un adicto a la adrenalina, que acostumbra a cortar los cables adecuados casi siempre unos segundos antes del gran estallido. Su récord es de 873 bombas desarmadas. En este sentido resulta clave el encuentro que tiene con el Coronel Reed, interpretado por David Morse.

Colonel Reed: That’s gotta be a record. What’s the best way to… go about disarming one of these things?

Staff Sergeant William James: The way you don’t die, sir.

Colonel Reed: That’s a good one. That’s spoken like a wild man. That’s good.[2]

Más allá de los récords personales o grupales, el problema de un adrenaline junkie es que siempre pone en riesgo la seguridad del resto de su equipo. Esto le genera conflictos con sus compañeros que no lo aceptan desde el primer momento. Más aún cuando éste decide mantenerse aislado mientras trabaja. Me explico: la escuadra antibombas cierra el perímetro de la calle donde encuentran el explosivo, el experto se dirige a desactivar el detonante mientras sus compañeros lo resguardan con rifles de largo alcance. William James decide quitarse los audífonos para no escuchar lo que le transmiten sus compañeros. Quiere trabajar a solas en absoluto silencio y concentración, sin una voz que le dé órdenes directamente a sus oídos. Esto complica las cosas porque las normas de seguridad son muy claras: la unidad antibombas tiene un número reducido de minutos para desactivar un explosivo. Una vez superado el límite de tiempo hay que proceder a la retirada. El sargento James casi nunca se apega a la normativa. Todo esto hace del experto suicida un personaje rico en matices. Merecida la nominación al Óscar de Jeremy Renner, actor que se escapa del estereotipo del hombre duro. Luce como el vecino de al lado.  Ni siquiera es musculoso o de gran estatura. A Renner lo hemos visto en episodios de House Md. y de CSI, además de roles secundarios en 28 weeks later y The assesination of Jesse James by the coward Robert Ford.

El título del filme (The hurt locker) es, según la mirada personal de este crítico, una alusión a la caja que el protagonista guarda debajo de su cama. Es un receptáculo con los detonantes de las bombas más complicadas que desactivó.  También podría ser una referencia al alma atormentada que está dentro del protagonista. Hurt también es una homofonía de heart, por lo que el título bien podría traducirse como El bloqueador del corazón, en alusión al carácter esquivo del protagonista, siempre encerrado en sí mismo.

No obstante, en el sitio web del filme se recoge la información de que el título es parte del registro coloquial militar. Desde la época de Vietnam se usa dicha expresión en referencia a una situación que involucra lo problemático y lo doloroso. “Las explosiones suelen mandar al soldado al hurt locker”, dice la sinopsis del sitio en línea.

Las bombas que el sargento James va desarmando a lo largo del filme se complejizan a medida que avanza la trama. Gracias a una gradación bien concebida la siguiente bomba siempre es la más difícil de deshabilitar. Sobre todo, la del clímax en la que un civil iraquí está forrado de una pléyade de detonantes debidamente bloqueados (locked).

Las bombas se convierten en una especie de fetiche para el protagonista y para el angustiado espectador. La intriga se convierte en una bomba de tiempo que en cualquier momento puede explotar. Es la gran interrogante del espectador: ¿En qué momento muere el héroe? ¿Cuál es la bomba que lo va a matar? ¿Para qué sirve una guerra? Esta última interrogante no va a tener una respuesta del lado iraquí, peor del norteamericano. Se evita el estereotipo del invasor pero a ratos sí se victimiza al nativo, tal y como sucede con la última bomba.

En el tercer acto el protagonista regresa a su patria pero su adicción a la adrenalina le hace echar de menos su trabajo. Él se convierte en una bomba que está a punto de estallar. Resulta realmente clarificador lo que dice a su pequeño hijo en la penúltima escena:

You love playing with that. You love playing with all your stuffed animals. You love your Mommy, your Daddy. You love your pajamas. You love everything, don’t ya? Yea. But you know what, buddy? As you get older… some of the things you love might not seem so special anymore. Like your Jack-in-a-Box. Maybe you’ll realize it’s just a piece of tin and a stuffed animal. And the older you get, the fewer things you really love. And by the time you get to my age, maybe it’s only one or two things. With me, I think it’s one.[3]

Este final se va en contra del hogar como idea. Se pulveriza el concepto de núcleo familiar para dar paso a la atracción individualista del peligro. El filme termina con el plano general del sargento James, metido en el mismo traje pesado que tenía Guy Pearce al principio, adentrándose en una calle de Bagdad. Le espera la aventura de una bomba más. Es la ley circular de toda guerra. Siempre se sabe cómo empieza pero no siempre cuándo va a terminar.


[1] Periodista norteamericano y corresponsal de guerra (1956). La cita es de su libro War is a force that give us meaning (2002). La traducción del epígrafe sería la siguiente: “El fragor de la batalla es, a menudo, una potente y letal adicción. Es por eso que la guerra constituye una droga”.

[2] Coronel Reed: Ese debe ser un record. ¿Cuál es la mejor forma de desarmar una de estas cosas?

Sargento William James: De la forma en que uno no se muere, señor.

Coronel Reed: Esa es buena. Dicho como un hombre salvaje. Es buena.

[3] Amas jugar con eso. Amas jugar con todos esos animales de peluche. Amas a tu mami y a tu papi. Amas tu pijama. Amas todo, ¿no verdad? Sí. Pero sabes qué, amigo? A medida que vas envejeciendo algunas cosas que te gustaban puede que  ya no sean especiales nunca más. Como tu Jack-in-a-Box. Quizás te des cuenta que es como cualquier pieza de hojalata o cualquier juguete de peluche. Y mientras más envejezcas, menos cosas te intereserán. Y para cuando llegues a mi edad, quizá sólo sean una o dos cosas. En lo que a mí respecta, creo que es una sola.

Neo en la caverna: UNA APROXIMACIÓN A THE MATRIX DESDE PLATÓN

 

 ¿Hasta qué punto es real lo que ingenuamente y sin el menor reparo solemos llamar la realidad?

Paul Watzlawick 

 El mundo no es sino la representación que nos hacemos de él, representación siempre provisional.

Abraham A. Moles/ André Noiray

La vinculación entre cine y filosofía se da desde el nacimiento mismo del séptimo arte. Desde fines del siglo XIX en que fue inventado ya se lo comparaba con la caverna de Platón. A principios del siglo XXI empezaron a circular en los círculos académicos, sobre todo norteamericanos, ensayos sobre The matrix, popular película de ciencia ficción que combina la religión y la filosofía con las artes marciales y los efectos especiales. El presente trabajo no devela nada nuevo. Ya William Irvin vincula a esta finisecular película de Ciencia Ficción con la filosofía platónica en una celebrada antología de ensayos filosóficos del 2002[1]. Lo que hemos hecho en las siguientes líneas es ir directamente al libro VII de La República en el cual Platón desmenuza el mito de la caverna para aplicarlo directamente al filme.

“Imagina un antro subterráneo” empieza diciendo Platón en el capítulo séptimo de La  República[2]. Es la conocida parábola de la cueva que desarrolla el filósofo griego. Una enorme cavidad “con hombres encadenados, desde la infancia, de suerte que no puedan mudar de lugar ni volver la cabeza a causa de las cadenas que les sujetan las piernas y el cuello, pudiendo solamente ver los objetos que tienen en frente”. [3]

Para quien ha visto la película The  matrix[4] de los hermanos Wachowsky parece que Platón está describiendo el submundo de Neo. ¿Quién es este Neo? El hombre nuevo. El prototipo del hombre del futuro. No es el súper hombre de Nietzsche. Neo es un mesías. “Mi Jesús personal”, le dice uno de sus clientes noctívagos, uno de esos junkies cibernéticos que como el mismo Neo ansían nuevas emociones.

Neo ha sido comparado con Sócrates por William Irvin[5] en el aspecto de que ambos son agitadores de la conciencia colectiva. El primero tiene a What is the matrix? como pregunta constante. El segundo tiene una interrogante igual de compleja: ¿Qué es la buena vida?[6] Ambas preguntas son la perdición de los dos héroes[7]. Sócrates es acusado en un juicio de corromper a la juventud y se le obliga a beber la cicuta. Neo es perseguido por los Agentes por ser el elegido (The One)[8]. El agente Smith (su máximo perseguidor) nos ilustra muy bien quién es el personaje principal del filme: “It seems that you’ve been living two lives. One life, you’re Thomas A. Anderson, program writer for a respectable software company. You have a social security number, pay your taxes, and you… help your landlady carry out her garbage. The other life is lived in computers, where you go by the hacker alias Neo and are guilty of virtually every computer crime we have a law for. One of these lives has a future, and one of them does not”.[9]

Es Morfeo[10] (interpretado por Laurence Fishburne) quien le hace al héroe una revelación sorprendente: “You are a slave, Neo. Like everyone else you were born into bondage. Into a prison that you cannot taste or see or touch. A prison for your mind”[11]. Resulta paradójica esta revelación porque los seres humanos supuestamente nacen libres. Decirle a alguien que nació preso es susurrarle al oído el mito platónico.

Reproduzcamos un fragmento de la parábola de la caverna pensando en la trama de The matrix.

Mira ahora lo que naturalmente debe suceder a estos hombres, si se les libra de las cadenas[12] y se les cura de su error. Que se desligue a uno de estos cautivos, que se le fuerce de repente a levantarse, a volver la cabeza, a marchar y mirar del lado de la luz; hará todas estas cosas con un trabajo increíble; la luz le ofenderá los ojos[13], y el alucinamiento que habrá de causarle le impedirá distinguir los objetos, cuyas sombras veía antes. ¿Qué crees que respondería, si se le dijese, que hasta entonces sólo había visto fantasmas, que ahora tenía delante de su vida objetos más reales y más aproximados a la verdad? Si enseguida se le muestran las cosas a medida que se vayan presentando, y a fuerzas de preguntas se le obliga a decir lo que son, ¿no se le pondrá en el mayor conflicto, y no estará él mismo persuadido de que lo que veía antes era más real que lo que ahora se muestra?[14]

Los prisioneros de la caverna están encadenados por el cuello, las manos y las piernas. Las sombras aparecen en las paredes rugosas de la cueva, las sombras no son reales puesto que parecen formar parte de un juego de sombras chinescas creado por los celadores. Los prisioneros miran las sombras deformes en la pared. Este juego chinesco existe a partir de una fogata que es lo que más parecido a un sol que puede existir dentro de la caverna. Los prisioneros aún no saben que han sido prisioneros desde siempre. No sospechan que hay una realidad exterior. No saben que les espera un mundo allá afuera. Un día, uno de los rehenes (Neo, en el caso del filme) es liberado de sus cadenas, expulsado al mundo exterior y gracias a la luz del sol ve las formas exactamente como son. Al regresar a la caverna el prisionero (el Elegido Neo, obviamente) les cuenta a sus compañeros “la verdad”. Burlonamente sus oyentes lo declaran demente en el mito platónico.

En el fondo la parábola alude a Sócrates quien fue declarado un outsider por haber declarado la existencia de una esfera más elevada de realidad. En el mito platónico ese segundo plano es el de las formas. Todos los seres humanos somos como los prisioneros que a menudo suponemos que la realidad en la que vivimos es fidedigna y superlativa. Aquí podemos citar a Paul Watzlawick[15] cuando afirma que “el desvencijado andamiaje de nuestras cotidianas percepciones de la realidad es, propiamente hablando, ilusorio y no hacemos sino repararlo y apuntalarlo de continuo”[16]. Watzlawick nos revela que el gran precio que pagamos por distorsionar los hechos es el autoengaño. Nos mentimos “para que los hechos no contradigan nuestro concepto de la realidad, en vez de hacer lo contrario, es decir, en vez de acomodar nuestra concepción del mundo a los hechos incontrovertibles”.[17] Toda la trama de The matrix gira alrededor de esta contradicción. Es la lucha a muerte entre lo que creemos que es real y la incontrovertible realidad. De ahí que en el filme no sean gratuitas las referencias a Alicia en el país de las maravillas y El mago de Oz.

Ese autoengaño del que nos previene Watzlawick (el de creer que sólo existe una realidad) ya está en el mito platónico. Todo lo que experimentamos a través de los sentidos son puras imitaciones de un nivel de realidad más elevado, la esfera de las formas. En el plano terrenal todo conocimiento es un proceso en el que se recuerdan las Formas (anamnesis, le llama Platón)[18].Toda imagen es una copia de una forma perfecta, nos dice el autor de La República y propone que el conocimiento debe darse a través del intelecto y no por lo sensorial. Es exactamente lo mismo que propone The matrix. Así lo ilustra Morfeo cuando desdeña la experiencia sensorial: “If real is what you can feel, smell, taste and see, then ‘real’ is simply electrical signals interpreted by your brain”.[19]

Morfeo le da la llave de todos los enigmas cuando le dice: “Unfortunately, no one can be told what the Matrix is. You have to see it for yourself”[20]. Es lo que pasa con las Formas. No hay que verlas e interpretarlas literalmente. Un conocimiento directo del modelo que las proyecta es lo que le permitirá a Neo entender lo que es la Matriz y todos sus sinónimos: la fuente, la base, lo primigenio. La mente es más importante que la materia. En la frase de Morfeo hay un concepto de verdad. La verdad es una experiencia individual. Intransferible. Cuando Neo despierta de su sueño de hibernación, cuando es desconectado de los cables que lo atan a la caverna, pregunta qué año es. Morfeo le responde: “Creo que estamos en 2199. No te puedo decir exactamente qué año es porque en verdad no sabemos”. Acto seguido acota: “verbal explanations are never enough”[21].  La escena culmina con un “you have to see it for yourself”.

Concluyamos la caza de las analogías entre Platón y The Matrix. Neo es liberado de la matriz para contemplar “el desierto de lo real” (frase de Morfeo). Si los rehenes platónicos tienen cadenas, Neo está envuelto en cables negros que estimulan la sombra de la Matriz. ¿Quién libera al prisionero en la parábola platónica? No se dice. ¿Quién libera a Neo? Lo hace Morfeo, el dios del sueño. Lo primero que hace el personaje de Keanu Reeves[22] es horrorizarse por lo que contempla y negar que lo que ha estado viviendo previamente era el mundo onírico. Se resiste a creer que los prisioneros atados en sus nichos son la realidad. “Most of these people are not ready to be unplugged”[23], dice Morfeo en la primera salida que tienen. Caminan por el mundo que Neo antes consideraba real y se aprecian transeúntes pasar que no están conscientes de vivir en un sueño. Un mundo de sueño. De hecho, la respuesta a la pregunta clave del filme tiene que ver con lo onírico y la da Morpheus: “What is the Matrix? Control. The Matrix is a computer-generated dream world built to keep us under control in order to change a human being into this”[24]. ¿Sueño o realidad virtual? Nosotros seguiremos en la Matriz intentando responder la pregunta. La respuesta, como dice Morfeo, debemos descubrirla por nosotros mismos.

BIBLIOGRAFÍA

Watzlawick, Paul. ¿Es real la realidad? Confusión, desinformación y comunicación (Editorial Herder, Barcelona, 1994).

Platón. La República (Editorial Panamericana, Caracas, 1999).

March, Jenny. Diccionario de Mitología Clásica (Editorial Crítica, Barcelona, 2002).

Irwin William, ed. The matrix and philosophy: Welcome to the desert of the real. (Editorial Open Court, Illinois, 2002).


[1] Ver “Computers, caves and oracles: Socrates and Neo” de William Irvin en The matrix and philosophy: welcome to the desert of the real. Ver bibliografía al final.

[2] Para este trabajo hemos usado la edición de Editorial Panamericana.

[3] Ídem

[4] Dirigida por Larry y Lana Wachowsky.

[5] Ver nota número 1.

[6] Eudaimonia o felicidad.

[7] Otra pregunta es la formulada por el personaje de Morfeo en un par de ocasiones en el filme: What is “real”? How do you define “real”?

[8] Nótese el sentido mesiánico en aquello de The One.

[9] Parece que usted ha estado viviendo dos vidas. En una, usted es Thomas A. Anderson, un creador de programas informáticos para una respetable compañía de software. Tiene un número de seguro social, paga sus impuestos, y usted… usted ayuda a su casera a sacar la basura. Su otra vida la vive a través de las computadoras y lo hace a través de Neo, su apodo de hacker, y es culpable virtualmente de cada crimen informático para el cual tenemos una ley. En una de esas vidas tiene futuro, en la otra, no.

[10] Del griego morphé (forma). Dios del sueño. Hijo de Hipnos y Nix. El siguiente parlamento es el que mejor ilustra la naturaleza de este personaje: Have you ever had a dream, Neo, that you were so sure was real? What if you were unable to wake from that dream? How would you know the difference between the dream world and the real world?

[11] Eres un esclavo, Neo. Como todos los demás naciste en cautiverio. Dentro de una prisión que no puedes saborear, ver o tocar. Una prisión de tu mente.

[12] Cables en el filme.

[13] Cuando Neo es desconectado le pregunta a Morfeo por qué le duelen los ojos. “Es porque nunca los has usado”, le responde.

[14] Ídem

[15] Austria, 1921- EE.UU., 2007. Autor de una revolucionaria teoría de la comunicación humana.

[16] ¿Es real la realidad? Confusión, desinformación y comunicación (Editorial Herder, Barcelona, 1994).

[17] Ídem

[18] En The Matrix hay una escena que puede ilustrar la anamnesis. El momento en el que Neo ve pasar un gato por una puerta y acto seguido ve al mismo gato pasar por la misma puerta.

[19] Si lo real es lo que puedes sentir, oler, saborear y ver, entonces “lo real” es simplemente signos eléctricos interpretados por tu cerebro.

[20] Desafortunadamente, nadie te puede decir lo que es la Matriz. Tienes que verlo por ti mismo.

[21] Las explicaciones verbales nunca son suficiente

[22] Actor norteamericano nacido en Líbano en 1964. Se especializa en películas de acción.

[23] Muchas de estas personas no están listas para ser desconectadas.

[24] ¿Qué es la Matriz? Control. La Matriz es un mundo de sueño generado por computadora construido para mantenernos bajo control para convertir a los seres humanos en esto.

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