«Y entonces el Califa le dijo a Scherezada: "Cuéntame una película que me ayude a pasar la noche"».

La ópera prima de Steven Allan Spielberg (Cincinatti, 1946) fue el telefilme Duel (1971)una road movie en la que un camión (con un conductor sin rostro) perseguía a un conductor atemorizado. En este filme ya se prefiguraban las capacidades de un director que manejaba bien la intriga y manipulaba las emociones de la audiencia.

Su segunda película (protagonizada por Goldie Hawn), The sugarland express (1974), fue otra película de carretera, esta vez con tintes cómicos y persecuciones múltiples. Es su primer encuentro con una actriz con el estatus de estrella. Es también el inicio de una relación profesional con John Williams, el único músico con el que trabajará a lo largo de toda su carrera. Esta experiencia lo prepararía para su siguiente desafío.

Jaws (1975)  destacó por el uso magistral de un tiburón mecánico. El uso de estridentes acordes de violín (enseñanza de la música de Psycho de Hitchcock) es aún citado y celebrado en otros filmes.  Se trata del primer gran éxito de taquilla del director y, gracias a éste, el mismo Spielberg acuña el término blockbuster por los gentíos de cinéfilos que hacían filas de algunas cuadras de extensión para ver su filme.

La cuarta película es Encuentros cercanos del tercer tipo (1977), en cuyo guión participa casi totalmente. El gran logro de este filme constituye el repertorio de efectos especiales de Douglas Trumbull que supone el uso de la tecnología más avanzada para la época.

El quinto título es 1941 (1979), hilarante comedia antibélica incomprendida por la taquilla y la misma crítica.  Esta última fue indiferente ante la perfecta dirección de arte y el portentoso diseño de la producción. Resulta encomiable la reconstrucción histórica de los espacios de los Estados Unidos de los años cuarenta (bares, destacamentos militares, desfiles, aviones militares de la época). Destaca la alucinante  actuación de John Belushi, el cómico más importante en ese momento.

El primer punto de giro en la carrera de Spielberg constituye Raiders of the lost ark (1981), a partir de una idea original de George Lucas, filme que explora la narrativa del cómic con un héroe de clara inspiración del cine de aventuras de los años cuarenta. El gran encanto del filme radica en el hecho de que el aventurero es un arqueólogo.

La séptima película de este director es E.T. The extraterrestrial (1982) que vuelve a usar a Douglas Trumbull como el artífice de los efectos especiales.  El valor radica en la historia que ve al alienígena, no como una amenaza sino como un ser amigable. De hecho, se explota la tierna relación que tiene el niño Eliot con esta especie de mascota intergaláctica.

El siguiente trabajo de Spielberg es un cortometraje para The Twilight Zone (1983) que este cronista intenta recordar en vano. Las historias más memorables eran las otras: la de Joe Dante, George Miller y John Landis.

La secuela de Indiana Jones (The temple of doom, 1984) no aportaría mucho a la saga ya que retoma los mismos ingredientes de su predecesora. El único dato  importante es extra cinematográfico: la actriz principal es Kate Capeshaw, que será la segunda esposa del director.

Con El color púrpura (1985), basada en la novela de Alice Walker, sobrevendría la gran catástrofe financiera. Ignorada de manera suprema por casi todas las audiencias (de paso fue nominada a once premios Óscar y no se llevó a casa ninguno). La problemática de la negritud en la época de la secesión está protagonizada por actores como Oprah Winfrey, Whoopi Goldberg y Danny Glover.

El imperio del sol (1987) plantea el apego de Spielberg por el cine bélico (más que nada su obsesión por los aviones militares de la segunda guerra mundial). El punto de vista, al igual que en E.T., pertenece  al protagonista infantil (Christian Bale). El guión es una adaptación de una novela de J. G. Ballard.

Indiana Jones and the last crusade (1989), contribuye con el rico personaje del padre del arqueólogo, interpretado por Sean Connery.

Con Always (1989) estamos ante un homenaje a las comedias románticas de los años cuarenta. El elemento fantástico está presente con el fantasma del esposo que siempre ronda a la mujer amada. Recuerda mucho a El fantasma y la señora Muir (1947) de Joseph L. Mankiewickz, a diferencia de que en la comedia de Spielberg, la viuda (Holly Hunter) no puede escuchar lo que le dice su esposo muerto (Richard Dreyfuss).

Con Hook (1991) asistimos a una incursión en el género del cuento de hadas. El mismo realizador fue acusado de ser el cineasta que no quería crecer, era constantemente acusado de hacer un cine escapista, sin mucha profundidad, hecho especialmente para las masas. Esta crítica él la revierte creativamente con el personaje de Peter Panning (interpretado por Robin Williams) quien regresa al País del Nunca Jamás. El rol del capitán Garfio fue delegado a Dustin Hoffman. El título despista porque parece realzar el personaje del villano, cuando en realidad no es así. A manera de un circo infantil, el filme es un verdadero vaudeville de escenas de acción con un extenso elenco de actores infantiles (se incluye a Gwyneth Paltrow en el rol de Wendy).

1993 constituye el segundo punto de giro en la carrera que estamos analizando, con dos filmes de grandes aportes técnicos y estéticos: Jurassic Park y La lista de Schindler.  La primera logra aunar los últimos adelantos tecnológicos con una historia de Michael Crichton. El CGI (computer graphic images) cada vez más perfeccionado sirvió a Spielberg para dar movimiento a los animales prehistóricos. En este sentido, fue pionero. La segunda es el punto más alto de su trayectoria. Este realizador de origen judío se arriesgó a realizar una historia de tres horas de duración en blanco y negro (con un fugaz personaje que aparece en tono rojizo).  La intención estética de la fotografía de Janusz Kaminski fue la de darle al filme una tesitura cromática parecida a la de los documentales de la segunda guerra mundial. Ganadora de siete de los doce premios Óscar a los que fue nominada, es uno de los más importantes alegatos antibelicistas de la historia del cine y le sirvió al director para liberarse de su estigma de ser el Peter Pan del séptimo arte.  Documento histórico para ser estudiado en todas las épocas. Nunca más el director regresó a ese nivel.

1997 es otro de esos años en los que Spielberg estrena dos filmes: Jurassic Park y Amistad. En vez de delegar la dirección de la secuela de Parque jurásico se lanza con The lost world que realmente no ofrece, en los aspectos técnicos, los aportes históricos de su predecesora.  Amistad, su película número 18, retoma el tema de la negritud, esta vez con la historia de la llegada de esclavos africanos a las costas de Norteamérica. Drama legal (protagonizado por Mathew McConaughey, Sir Anthony Hopkins, Morgan Freeman y Djimon Honsou) que fue visto como una forma de Spielberg de hacerse oír en lo concerniente al tema de la negritud. Al igual que El color púrpura tampoco fue escuchado.

Saving Private Ryan (1998) es la primera colaboración con su amigo Tom Hanks y sigue la estela dejada por La lista de Schindler intentando recuperar la cromática de los años cuarenta, pero de los documentales y reportajes filmados a color con cámara de 16 mm. Estamos ante una fotografía de tonos saturados y a ratos granulada que resulta lo más logrado del filme en lo técnico. La narración abre con un plano secuencia memorable: el desembarco de las tropas aliadas en las playas de Normandía.

En 2001 hace algo que debió haber hecho con la segunda parte de su saga de dinosaurios: delega la realización de Parque Jurásico III a  Joe Johnston que era conocido por Jumanji (1995).

A.I. (2001), basado en un cuento de Brian Aldiss, es en realidad un proyecto de Stanley Kubrick. Este último tenía a principios de los años noventa Aryan papers, un guión con la misma temática de La lista de Schindler, que tuvo que desechar ante el estreno del filme en blanco y negro de Spielberg.  Kubrick llamó al realizador norteamericano y le propuso que dirigiera Inteligencia artificial, un guión que ya lo tenía listo para ser rodado. El tono de cuento de hadas (Pinocho es constantemente referido) atrajo a Spielberg. Kubrick aparece en los créditos como productor.

Minority report  (2002) es una nueva incursión en la Ciencia Ficción, esta vez a partir de una historia de Philip K. Dick (el mismo de Blade Runner). El gran aporte de este filme es la inserción de las pantallas móviles holográficas en las escenas que suceden dentro del recinto policial.

Catch me if you can (2002) tiene como premisa dramática el juego del gato y el ratón. Basada en la crónica real de un forjador de cheques (que ahora trabaja para la Ley), incluye a Tom Hanks en el rol del perseguidor y a Leonardo de Caprio en el del perseguido. Correcta historia ambientada en los años sesenta, con una persecución peculiar que se alarga de manera verosímil con verdaderas peripecias rocambolescas.

The Terminal (2004) constituye la tercera asociación con Tom Hanks quien interpreta a un ciudadano de los Balcanes que queda atrapado en un aeropuerto debido a que su país ha sido declarado inexistente. Fina crítica de las políticas migratorias de Estados Unidos.

War of the worlds (2005) es su quinto filme de ciencia ficción. En este caso se incurre a un clásico de H. G. Wells. Película comercial (como casi todas las de S.S.) hecha para el lucimiento de Tom Cruise. Destaca, en cuanto a efectos, la secuencia de la llegada de los alienígenas. Alarde de perfección visual la serie de movimientos telúricos que dejan devastadas las calles.

Munich (2006) es la constatación de que la cuestión judía no deja dormir a Spielberg. La historia relata la persecución de la cual fueron objeto, por parte de la Mossad, los captores y asesinos de los atletas israelíes secuestrados durante las Olimpiadas de Munich. Criticada, no en sus aspectos técnicos, sino en su moralidad, esta película fue acusada de glorificar el odio y la revancha como norma de vida y política de estado.

Indiana Jones and the kingdom of the crystal skull (2008) resultará intrascendente y ha pasado a ser una simple curiosidad histórica: se la usa en algunas escuelas de cine para el tema de los errores de continuidad que son tan abundantes como Spiderman de Sam Raimi.

Tintin: El secreto del unicornio (2011) es la adaptación de uno de los comics de Hergé, un dibujante belga convertido en leyenda gracias a este personaje. Estamos ante un Indiana Jones en miniatura. Un periodista veinteañero que siempre anda a la caza de la noticia, aunque esto le signifique vagabundear por el globo terráqueo.

Spielberg llega tarde a la repartición de los panes del motion capture, técnica de avanzada perfeccionada por Robert Zemeckis. Este director, discípulo de Spielberg, fue uno de los primeros en usar la pantalla azulada de fondo para el posterior añadido en Forrest Gump (1994).  Zemeckis haría del mo cap su máxima arma narrativa y la usaría en Beowulf (2007), Expreso polar (2006)y A Christmas carol (2010).

Peter Jackson en El señor de los anillos también incurre en esta técnica y deja algo memorable para la historia del cine: la creación del personaje de Gollum (interpretado por Andy Serkis).  Spielberg se asocia con Jackson para producir Tintin que nos enseña cuanto ha avanzado el mo cap.

En los filmes de Zemeckis se nota que los personajes aún parecen muñecos de tira cómica y los movimientos no aparecen como naturales. Hay cierta rigidez en el accionar de los mismos. En Tintin este problema y otros han sido superados. Por ejemplo, las texturas están mejor trabajadas. Hay un mayor grado de realismo y un nivel de ilusión que nos hace olvidar a ratos de que estamos ante un filme animado.

La técnica no está al servicio de la espectacularidad sino a los pies de la narración. El filme propone un equilibrio entre ese realismo explicado líneas atrás y una estética del cómic que se respeta en algunos personajes como el del perro Milú y el de los policías Hernández y Fernández.

La dirección de arte es el elemento más elaborado.  Los espacios son recreados a la perfección y dan la ilusión de ser tan reales. Los objetos, vestimentas, accesorios, hasta el más mínimo detalle es recreado en un riguroso diseño de producción. Sin embargo, este aspectos de los espacios ya fue trabajado a la perfección en Avatar de James Cameron, película cuya tecnología ya hemos comentado en este blog.

Las aventuras de Tintin: El secreto del unicornio es una película mo cap más y pasará a la historia como la gran ignorada por los premios Óscar. Los 5.783 académicos prefirieron nominar a Kung Fu Panda 2, Rango, El gato con botas, la española Franco y Rita y la francesa Un gato en París. Con esto queda evidenciada una resistencia generalizada hacia el mo cap. Sigue prefiriéndose la manera tradicional de animar.

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