«Y entonces el Califa le dijo a Scherezada: "Cuéntame una película que me ayude a pasar la noche"».

Mick Jackson (1943) no es ningún caído de la hamaca. Entre sus créditos constan esfuerzos serios como Temple Grandin (2010) y LA Story (1991) y apuestas taquilleras como Volcano (1997) y The bodyguard (1992). La cadena norteamericana HBO, siempre dada a hacer buen cine en pantalla pequeña, se lanza a la adaptación de Live in Baghdad: Making journalism history behind the lines (2002) de Robert Wiener, quien anteriormente había cubierto la guerra de Vietnam y el conflicto de los Balcanes.

La historia es más o menos la siguiente. El 23 de agosto de 1990, Robert Wiener (Michael Keaton en el filme), productor ejecutivo de la CNN, llega a Irak en compañía de su equipo técnico. Su misión: cubrir la inminente guerra que se acercaba. La ONU le da a Irak plazo hasta el 15 de enero de 1991, para que desocupe Kuwait. A sabiendas de que Saddam Hussein no va a respetar el ultimátum, la más joven cadena noticiosa decide instalarse en el centro de la tormenta.

Live in Baghdad (2002),  la película de Mick Jackson, con un guión escrito por un equipo comandado por Wiener, comprime los cinco meses de estadía y presenta la descarnada lucha de los medios occidentales por conseguir la mejor cobertura bélica.

Muchos periodistas, entre ellos Dan Rather y Carl Bernstein, fueron a Baghdad en busca de la primicia, pero apenas la obtuvieron se embarcaron en el avión de regreso. Esto no ocurrió con Wiener y su equipo que de manera irreverente y testaruda se quedaron «donde las papas queman», como dice el lugar común.  La base de operaciones fue el hotel Al-Rasheed a pocas cuadras del palacio de gobierno y el parlamento. Todos los periodistas se fueron de la capital iraquí menos la CNN con tres de sus anchors estrellas: Peter Arnett, Richard Roth y Bernard Shaw.

La película no sólo muestra los temblores y bombazos que dominaron la cotidianidad de los reporteros, sino también la forma en que las autoridades iraquíes intentaron manipular y amedrentar a los periodistas. La CNN no vaciló en transmitir de manera detallada todo lo que estaba pasando. Después de todo era el único canal en el mundo que trasmitía noticias durante las veinticuatro horas.  Ministros de estado fueron entrevistados y la situación local fue analizada día a día, de tal forma que constituyó la primera cobertura cronológica completa de un conflicto bélico. De esta forma el gobierno iraquí accedió a tener deferencias con la CNN. La más importante fue proveerles de un aparato (four wire telephone system) que les permitió comunicarse con Atlanta de manera continua. La otra deferencia fue permitirle al canal norteamericano estar en Kuwait, país ocupado por los iraquíes. Lo que el gobierno pide a cambio es arena movediza. Tienen que mostrar el otro lado de la realidad como respuesta a una campaña anti Hussein que informa de una supuesta irregularidad en hospitales nacionales: los soldados iraquíes están matando bebés. Los sacan de sus incubadoras y los arrojan al piso. Wiener y su equipo hace la cobertura hospitalaria pero siente que ha sido engañado. El doctor entrevistado da declaraciones de manera nerviosa. Se siente mal porque se sabe utilizado. Al rato descubre que la CNN está en boca de todos los noticieros occidentales ya que es el único canal que ha llegado a la frontera con Kuwait, país ocupado por el ejército de Hussein. Ingrid Formanek (Helena Bonham Carter), la otra productora del equipo, es muy explícita al respecto: «Nos hemos convertido en la noticia». Cuando Wiener le reprocha al ministro de información por la jugarreta, este último responde: «Todos los gobiernos usan a la prensa. Es la realidad. Usted me usa y yo lo uso. Somos lo mismo».

Secuencia memorable es la de los bombardeos: verdadero clímax del filme. Apenas empieza, todo el equipo tiene que ir al sótano del hotel (donde hay un refugio antinuclear). Sólo los tres anchors  (Arnett, Roth y Shaw) permanecen en la habitación de uno de los altos pisos, con la cámara funcionando en modo automático.  Los tres (más Wiener que se escapa del refugio) dan una lección de profesionalismo. Pese al bombardeo que tienen enfrente no dejan de describir todo lo que está pasando.

Live in Baghdad es algo más que el testimonio sobre la primera guerra televisada en tiempo real que entró a los hogares. Es también el primer triunfo de la CNN, cadena fundada en 1980 por Ted Turner con la siguiente premisa: proyectar las noticias globales como si fueran locales.  Tanto el filme como el libro constituyen una oda al trabajo en equipo, a cómo la perserverancia en grupo puede triunfar en una situación bélica. Buen homenaje a una guerra noticiosa en la que salió victorioso un canal joven.

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