«Y entonces el Califa le dijo a Scherezada: "Cuéntame una película que me ayude a pasar la noche"».

Ejercicio de adaptación del decálogo del perfecto cuentista del escritor uruguayo Horacio Quiroga

I        Cree en el maestro – Hitchcock, Ford, Griffith, Chaplin- como en Dios mismo.

II       Cree que tu corto es una cima inaccesible. No sueñes en dominarla. Cuando puedas hacerlo, lo conseguirás, sin saberlo tú mismo.

III      Resiste cuanto puedas a la imitación, pero imita si el influjo es demasiado fuerte. Más que cualquier otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una larga paciencia.

IV     Ten fe ciega, no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas. Ama a tu corto como a tu novia, dándole todo tu corazón.

 V       No empieces a escribir un guión sin saber desde la primera toma adónde vas. En un cortometraje bien logrado las tres primeras tomas tienen casi la misma importancia que las tres últimas.

VI      Si quieres expresar en imágenes con exactitud esta circunstancia: «Desde el río, soplaba un viento frío», no hay en lengua humana más tomas que las apuntadas para expresarla. Una vez dueño de las imágenes, no te preocupes de observar si lucen bien o lucen mal.

 VII    No presentes tomas para las que no hay necesidad. Inútiles serán cuántas imágenes adhieras a una idea débil. Si hallas la toma precisa, ella solo, tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarla.

 VIII   Toma los personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te distraigas viendo tú lo que ellos no pueden o no les importa ver. No abuses del espectador. Un cortometraje es una película depurada de ripios. Ten esto por una verdad absoluta, aunque no lo sea.

IX     No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala, y evócala luego. Si eres capaz de revivirla tal cual fue, has llegado en el cortometraje a la mitad del camino.

X       No pienses en los amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si el cortometraje no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida en el cortometraje.

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