«Y entonces el Califa le dijo a Scherezada: "Cuéntame una película que me ayude a pasar la noche"».

1-Afiche-USELC

El secreto en la caja (2016) de Xavier Izquierdo es un docu fic sobre la vida y obra del escritor Marcelo Chiriboga (1933-1990). La figura de este novelista aparece de manera fugaz en El jardín de al lado  (1981) y Donde van a morir los elefantes (1985) del chileno José Donoso (1925-1996) y Diana o la cazadora solitaria (1994) del mexicano Carlos Fuentes (1928-2012).

No es la primera vez que se recurre a la hipertextualidad cruzada para recrear la figura de este novelista riobambeño. Ya lo hizo Diego Cornejo Menacho en Las segundas criaturas (Quito, Dinediciones, 2010). En esta novela Cornejo nos obliga a conocer la infancia de Chiriboga en Riobamba (ciudad donde también nació el filósofo Bolívar Echeverría), sus estudios en Quito, el nacimiento de su filiación política, su obtención del premio Cervantes, su relación con su agente literaria que parece ser un trasunto de Carmen Balcells. Cornejo pone las bases para la posterior reinvención.

El documental de Izquierdo va mucho más allá porque se reúnen los testimonios de personas que conocieron al riobambeño y en hilarantes montajes fotográficos se usa fotos de escritores canónicos a los que se les sobrepone el rostro de Chiriboga. Está la figura del profesor norteamericano Richard Hayes de la Universidad de Alabama que habla con autoridad sobre las obras del legendario ecuatoriano, mientras se observa al fondo un mapa del Ecuador dibujado con tiza en un pizarrón; está Luisa Castellet, la hija del editor español de Chiriboga; está Sofía, la hija del escritor convertida en una exponente del vídeo arte, la hermana Eloísa que es albacea de sus obras inéditas, Kuntsmann,  el amigo alemán con el que hace migas durante su exilio en Berlín… A lo largo del filme se pasa revista a las obras del escritor riobambeño: “en España era un bestseller”, nos dice la hija del editor ibérico, o descubrimos azorados que La línea imaginaria (1968) es “la gran sátira bélica del boom”, como lo dice el periodista mexicano Julio César Landara, uno de los “expertos” entrevistados.

Pero sobre todo está presente el mismo Chiriboga interrogado por Joaquín Soler Serrano para el programa de entrevistas “A fondo”. En el mismo show televisivo por el que desfilaron figuras como Julio Cortázar, Manuel Puig o Jorge Luis Borges, Chiriboga hace una declaración trascendental:

“Los viajeros” nos llaman, los exiliados, somos como europeos atrapados en cuerpos de latinoamericanos y que no tenemos nada qué decir y yo estoy muy molesto con eso porque hablar de nacionalidades y naciones sólo hace daño, y las distancias no ayudan a entender a los escritores, sino todo lo contrario.

Esta reflexión es la más importante en los 17 fragmentos y setenta minutos que tiene el documental. Si el nuevo cine latinoamericano tiene como uno de sus temas más importantes la idea de la nación en proceso de construcción, El secreto en la caja se convierte en una metáfora de la búsqueda de la identidad colectiva o mejor dicho de la imposibilidad de lograr esa identidad.  Las ideas de viaje, desplazamiento, distancias, nacionalidades que se ponen sobre el tapete son cruciales porque están en todas las películas sobre periplos que se han filmado en este lado del hemisferio. Al igual que tantos otros, Chiriboga es un cuerpo biopolítico en tránsito, un ser que deambula como tantos otros en la búsqueda de su identidad no individual sino colectiva. La metáfora de los europeos atrapados en cuerpos de latinoamericanos (la verdadera caja sin secreto) ya está presente en la discusión de los denominados estudios culturales. Esta metáfora nos  habla de un espacio desterritorializado donde el concepto de frontera es cada vez más evanescente. En este sentido, ya no puede hablarse de una cultura nacional única, sino de múltiples culturas que comparten una nación. Este es el andamiaje conceptual no sólo de las declaraciones de Chiriboga sino de todo el filme de Izquierdo.

Lo que empezó como una broma exquisita de Fuentes y Donoso ha terminado por convertirse en el bumerán que regresa a cortar las cabezas de los novelistas endiosados por el mercado. Después de este documental los miembros de la nueva literatura mundial tendrán más cuidado a la hora de jugar con nuestra línea imaginaria (no vaya a ser que nos regalen otro héroe). El sarcasmo peyorativo de un par de escritores del boom terminó por crear un personaje redondo y convincente, tan o más interesante que los mismos exponentes del boom.

Hay que agradecerle a Izquierdo por haberle puesto sonidos e imágenes a algo que Cornejo ya empezó en el plano de las palabras. El director demuestra una omnisciencia de la historia de la literatura latinoamericana con un sinfín de guiños intertextuales que harán las delicias de espectadores legos y no tan legos. Sobre todo el gran punto de giro en el que se menciona quién es el personaje principal de La caja sin secreto (1979): “José Donoso, el escritor chileno del boom inventado por Chiriboga se ha convertido en un personaje popular en Chile donde se han escrito artículos, un par de novelas, incluso se ha filmado un falso documental sobre el supuesto escritor”. Este recurso que niega la existencia de Donoso y reafirma la existencia literaria de Chiriboga sostiene la metáfora de la reinvención y sus premisas posibles: todo boom es un invento editorial, los escritores no son personas sino personajes creados por los mass media…

No es la primera vez que Xavier Izquierdo filma un documental sobre un artista legendario. Ya lo hizo con Augusto san Miguel ha muerto ayer (2003) en el que da vida al pionero del cine ecuatoriano con una premisa dramática envidiable: la exhumación de los restos del cineasta fallecido en 1921. Lo que ha hecho Izquierdo en esta nueva obra no dista mucho de su ópera prima: es otro desenterramiento simbólico que habla constantemente sobre la identidad y la historia de un país (por algo el filme está dedicado a la memoria de Jorge Salvador Lara). Ecuador ya no es invisible. La novela de Diego Cornejo fue publicada por Editorial Funambulista de España en el 2012 y ahora tenemos este falso documental que empieza a pasearse por festivales internacionales.

Que la exhumación no sea en vano para que todos sepan que Marcelo Chiriboga no ha muerto ayer, sino mañana. Para que los “pinches ecuatorianos” no olviden, dejen ya de estar resentidos con la historia y conjuguen el arte cinematográfico siempre en tiempo futuro.

Nube de etiquetas

A %d blogueros les gusta esto: